Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://lorienyp767739.blogpixi.com/40659621/fincas-de-ensueño-el-paraíso-privado-de-cundinamarca